En Pueblo Italiano, la blanquiceleste no solo flamea en los mástiles: también late en cada corazón que se acerca a la cancha de Sarmiento. El club, que supo dormir durante más de tres décadas sin fútbol, hoy vive un renacer tan profundo como emocionante.
“Yo empecé a ir al club cuando mi hijo arrancó en inferiores —cuenta Martín Iribe—, fui delegado, ayudé como podía… hasta que un día nadie quería seguir y me dijeron: ‘vos tenés que ser el presidente’. Y bueno, acá estamos.” Así, casi por compromiso y con mucho sentimiento, Iribe asumió la presidencia a mediados de 2021, en plena etapa pospandemia, con la meta de sostener lo que tanto costó reconstruir.

Desde entonces, Sarmiento no paró de crecer. Con inferiores sólidas, fútbol femenino campeón, reserva y primera cada vez más competitivas, y una comunidad que no deja de apoyar, el club volvió a ocupar el lugar que se merece en la vida deportiva y social del pueblo. “Gracias a Dios nos está yendo bien. Cuando golpeás una puerta, siempre hay alguien que te dice presente”, dice con orgullo su presidente.
El fútbol femenino, especialmente, se transformó en símbolo del trabajo colectivo: tres campeonatos en pocos años y una participación activa de mujeres no solo en la cancha, sino también en el bufet, las comisiones y la organización. “Si se dan los resultados, la gente se contagia, se suma. Pero acá siempre hubo colaboración, incluso cuando no se ganaba”, recuerda Iribe.
La institución también diversificó su propuesta: folclore, danzas urbanas, gimnasia, domas, y actividades culturales completan un abanico que convierte a Sarmiento en un punto de encuentro. El club cuenta con sede social, salón de eventos y servicio gastronómico que funcionan con trabajo voluntario. Cada fiesta, cada evento, es también una recaudación y una excusa para reencontrarse.
Pueblo Italiano no es grande, y tiene dos clubes. Eso hace que los esfuerzos se multipliquen, pero también que el compromiso tenga otro valor. “Dás una vuelta y siempre caés al mismo, pero la gente ayuda igual”, resume Iribe con una sonrisa.
En lo deportivo, el presente no puede ser más prometedor: Sarmiento clasificó al Torneo Regional Federal Amateur, un logro histórico para la institución. “Nos llena de satisfacción tener ocho o nueve jugadores nacidos en el club que hoy son titulares y van a representar al pueblo en el Federal”, celebra el presidente. Y el dato no es menor: el club apuesta fuerte a su cantera, al sentido de pertenencia y a la formación de sus propios jugadores.
Los proyectos no se detienen. Se están refaccionando los salones, y avanza la construcción de canchas auxiliares en el predio. Todo con el mismo espíritu de siempre: trabajo, colaboración y amor por los colores.
En solo cuatro años, Sarmiento jugó tres finales de Primera, ganó una de Reserva, y se coronó tricampeón femenino. Pero más allá de los títulos, el gran triunfo es haber devuelto la vida al club, haber recuperado el sentido de comunidad.
“Esperemos que siga todo así. La gente colabora, se acerca, y estamos muy contentos”, concluye Iribe, con la serenidad de quien sabe que cada paso adelante se construye entre todos.
Hoy, cada grito de gol en el estadio albiceleste tiene el eco de una historia recuperada, de un sueño que volvió a hacerse realidad. Y en cada rincón de Pueblo Italiano, Sarmiento demuestra que el fútbol —y el trabajo en equipo— siguen siendo la forma más linda de unir a un pueblo.
Nota de LaLiga Deportiva / La nota con Iribe en el minuto: 44:45

