Cruz Alta vivió una edición histórica y se consolidó definitivamente como el segundo evento de su tipo más importante de la provincia de Córdoba, detrás del tradicional de Doma y Folklore de Jesús María.
Tres jornadas multitudinarias con tradición, música y cultura popular
En el campo de jineteada participaron más de 50 jinetes y 100 caballos, ofreciendo un espectáculo de alto nivel que mantuvo viva una de las expresiones más representativas de nuestras raíces criollas.



En el escenario mayor, se presentaron figuras como Damián Córdoba; el espectáculo integral “Bien Argentino”, que reunió a más de 50 artistas en escena junto a Los Nombradores del Alba, integrado por Facundo Toro, Diego Gatica, Lucas Ceraso y el crédito cruzalteño Luis Ignacio “Nacho” Prado, quien presentó como novedad a su hijo Lucas Ignacio Prado, siendo una de las revelaciones como joven folclorista. Como parte de este espectáculo de nivel internacional también se destacaron Marcelo Iripino y su ballet, Ángel Carabajal y un destacado elenco de músicos y bailarines. En la última jornada, el vibrante cierre estuvo a cargo de Lisandro Márquez, que coronó una edición inolvidable.

El intendente Agustín González, claramente emocionado expresó:
“Estamos profundamente agradecidos al pueblo de Cruz Alta y a las localidades vecinas por la masiva participación. También a cada institución, empresa y colaborador que hicieron posible este festival. Más de 100 trabajadores municipales estuvieron comprometidos durante todo el fin de semana para garantizar que el evento se desarrollara de manera impecable. Hoy distintos medios ya posicionan a Cruz Alta como el segundo festival de jineteada y folclore más importante de la provincia después de Jesús María, y eso nos llena de orgullo”.
Autoridades provinciales dijeron: presente
El festival también contó con la presencia de autoridades provinciales y municipales de la región. Entre ellas se destacó la participación del exintendente cruzalteño y actual intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, quien acompañó el evento en una muestra de respaldo institucional y afectivo hacia su pueblo natal.

Más allá del impacto cultural, el evento tuvo un fuerte efecto dinamizador en la economía local. Según datos municipales, el flujo de visitantes generó un movimiento excepcional durante el fin de semana, generando una inyección cercana a los 50 millones de pesos que los visitantes gastaron en locales de gastronomía, comercio, alojamiento y servicios de la localidad, fortaleciendo el entramado productivo y comercial de Cruz Alta.
En ese sentido, González remarcó el desafío que implica organizar un evento de estas características en el actual contexto económico del país:
“En este difícil momento que atraviesa Argentina, organizar un festival gratuito, de esta magnitud y con esta calidad artística y organizativa, es un gran desafío. El esfuerzo económico del municipio se ve ampliamente compensado por el impacto social, cultural y económico que genera en nuestra comunidad. Apostamos a un evento inclusivo, familiar y de excelencia”.
Con una infraestructura cada vez más profesionalizada, una grilla artística de primer nivel y una convocatoria multitudinaria, el Festival de Jineteada y Folclore de Cruz Alta reafirma su crecimiento sostenido año tras año.
“Después del éxito de esta edición, y habiendo dejado la vara tan alta, el desafío ahora es seguir creciendo y consolidarnos definitivamente en el calendario nacional de festivales”, concluyó el intendente.
Cruz Alta no solo celebró una fiesta popular: consolidó una marca cultural que proyecta identidad, desarrollo y futuro para toda la región.

