La verdadera historia detrás del 25 de mayo

Efemérides 25 de mayo de 2020 Por Luciano Avoledo*
Compartimos reflexiones sobre el 25 de mayo, miradas, análisis desde la Historia, por el profesor Luciano Avoledo.
Luciano Avoledo
Luciano Avoledo es profesor de Historia en el Instituto del profesorado Canals y - en el IPET N° 372 de Arias, Córdoba

Desde muy pequeños nos han inculcado un 25 de mayo de color de rosas, donde se comentaba que la plaza era acogida por una multitudinaria plebe, donde French Y Beruti recorrían de extremo a extremo la plaza, repartiendo entre la gente cinta celestes y blancas; donde  los paraguas sobresalían en abundancia, donde los criollos y peninsulares vestían de calza y galera a la moda europea, donde los negros caminaban sonrientes mostrando la blancura de  sus dientes; vendiendo por las calles adoquinadas todo  aquellos productos que le permitieran sobrevivir, donde los representantes de la primera junta brillaban no solo por su profesión sino por sus valores como la humildad y la honradez para la construcción de una nueva patria.
Ahora; fue realmente así aquel 25 de mayo?  El calor de nuestra historia  se forjó con las segundas invasiones inglesas en 1807 que dieron inicio a los primeros sentimientos nacionalistas, tropas regulares y milicias urbanas tuvieron el valor y la osadía para enfrentar y expulsar a un ejército profesionalizado como lo fue el ejército inglés, ya que  para ese entonces éramos un hijo huérfano de nuestra madre España.
 Como antecedente es importante remarcar aquellas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales iniciadas en el último cuarto del siglo XVIII  que dieron inicio a  una nueva etapa de nuestra historia forjada con el calor de la independencia de los Estados Unidos de América , la Revolución Francesa y las nuevas ideas gestada por la Ilustración.
A los procesos anteriores se le sumaron los nuevos acontecimientos  europeos que dieron curso a nuestra revolución: la captura del rey de España Fernando VII, por parte de Napoleón Bonaparte; fue el pretexto perfecto para los buenos y malos intencionados  de crear un gobierno provisorio que nos permitiera a posterior poder independizarnos.
Aquel 25 de mayo cuentan las crónicas de quienes estuvieron ahí; que apenas una tenue llovizna y no una lluvia torrencial bendecía las almas de aquellos mortales sumergidos a la intemperie; cuentan además que eran unas 600 personas de un total de 40.000 que vivían  en Buenos Aires. Donde casi no había paraguas por su  valor altísimo que solo la élite porteña podían tener.
Se cuenta además que las escarapelas otorgadas por French y Beruti eran una invitación al reconocimiento para evadir la muerte en caso, de que el virrey Cisneros se negará a abdicar. Los negros mostraban con su sonrisa la desnudes de sus miserias porque no tenían ningún derecho y seguían siendo esclavos, cada cosa que vendían engordaban los bolsillos de sus amos.
Quienes vestían con galera y calzas ajustadas eran los peninsulares, la nueva burguesía que esperaba con cuchillo entre los dientes acabar de una vez por toda con esta farsa de que los reyes era elegida por Dios y su representante en la tierra. Gente de profesión, comerciantes, abogados, terratenientes y apellidos de gran renombre “Los Alzaga, los Martínes de Oz entre otros.
Pero lo que verdaderamente importa de este proceso llamado Revolución de Mayo" es analizar las dos cara de esa misma moneda, gente con buenas intenciones como  "Mariano Moreno",  Manuel Belgrano y Juan José Castelli entre otros que se inclininaron por un cambio de gobierno más profundo, donde los poderes estuviesen divididos, donde se respetaran los derechos de todos/as; incluso para los más desposeídos, los negros ,los indios y los criollos no solo de Buenos Aires; sino también del interior para parir así; en un imaginario colectivo la verdadera construcción de nuestra Patria.
Estos verdaderos próceres que lo dejaron todo en vida para crear una nación libre e independiente es la cara de la moneda que tenemos que pulir; hombre de fe, que fueron de una manera delicada corridos del marco político y enviados a misiones militares suicidas al alto Perú para desgastarlos física y moralmente y lograr lo que nunca nadie iba a lograr;  con la excepción del sino más grande prócer de nuestra historia Argentina;  el General Don José de San Martin quien cortó de una vez por todas las cadenas que nos ataba a nuestra madre España.
 Personajes de un gran apellido, ni que hablar de su formación; algunos estudiaron en Europa y otros en una de las más calificadas y universidad de nuestra América: Chuquisaca; eran  personas como nosotros de carnes y hueso pero con una estigma y empatía hacia el otro sin precedentes, bañados en humildad y honradez y sumido algunos, ya de grandes en la pobreza absoluta quien fuera su amiga entrañable hasta el lecho de sus muerte, sino pregúntenselo a Manuel Belgrano.
En cambio otros de inclinación más conservadora  vieron la revolución como un negocio; tal es el caso del presidente de la Primera Junta  Cornelio Saavedra, quien se conformaban solo con un cambio de gobierno y no de sistema, donde compartiría su poder con la nueva burguesía rio platense y con mercenarios como Santiago de Liniers, valla paradoja no; aquel héroe de la reconquista de Buenos Aíres allá por 1806 fue un verdadero contra revolucionario dispuesto a dar cada gota de su sangre para saciar su avaricia.
  Es de suma importancia para nosotros los historiadores señalar  que el puerto de Buenos Aires es la columna vertebral de nuestra historia; es fuente de poder y riqueza, es el santo grial de la nueva élite porteña y bajo ninguna circunstancia lo compartirían con los sectores sociales de clase baja y mucho menos con el interior.
Es una revolución que para Buenos Aires y la nueva elite porteña dejan de manifiesto el control pleno y absoluto del poder , ese poder de gobernar y someter a todas aquellas personas y lugares que se encuentre a la periferia de esta ciudad que empieza hacer cosmopolita.
 Buenos Aires siempre miró con un cierto grado de discriminación y desprecio al interior, desde el punto de vista económico pese a no haber una industria floreciente en el interior, para nombrar algunas; se destacaban los vinos elaborados en Mendoza y las artesanías elaboradas en el norte argentino; estas fueron desapareciendo con los productos  provenientes de Europa.
Desde el punto de vista social, la mita y la encomienda habían cesado  porque ya no quedaban nativos para explotar; los negros traídos de África reemplazaron a los anteriores y la esclavitud era moneda corriente por aquellos días.
Desde el punto de vista cultural, todo aquello proveniente de Europa era lo que se debía de copiar e imitar “ideas, objetos de lujos, productos, vestimenta entre otras cosas) y todo lo que pertenecía a nuestras tierras o a lo que quedaron de ellas se debían de extirpar
Desde el punto de vista político de rasgos conservadores los cargos públicos les serían otorgados a esta nueva élite porteña, con la rara excepción de entregar algún que otro puesto para un criollo acomodado o adinerado. 
Así surgieron los diferentes sistemas de dominación;  Junta Grande, Primera Junta, Primer Triunvirato, Segundo Triunvirato, Asamblea del año XIII  donde fue aquí el año y el proceso que más elementos brindó para la construcción de una nueva nación: la representación política, la soberanía de los pueblos, la consolidación de los Patricios; verdaderos héroes de nuestra historia, la aprobación de símbolos patrios como el escudo nacional, la composición del himno nacional argentino, el uso de la escarapela, la libertad de vientre, el fin al tráfico de esclavos entre otras cosas. Y finalmente los Directorios.
 Años más tardes cuando la situación de España fue revitalizada con la caída de Napoleón Bonaparte y con la vuelta al trono de Fernando VII, se dieron órdenes desde el viejo continente de usar fusiles y bayonetas para volver el orden establecido a la desobediente Buenos Aires.
  Solo una guerra total derrotando a los realistas nos daría la libertad absoluta; Buenos Aires y la nueva burguesía se rehusaron a colaborar completamente con el General San Martín y apoyar la causa libertadora, para ellos era una causa sin sentido, terminaron finalmente mandando sus esclavos en lugar de sus hijos para la conformación de un nuevo ejército quien le otorgaría la Libertad definitiva no solo a Argentina, sino también a Chile y Perú, se le cedieron ganados en formas de pagaré con intereses elevadísimos a futuro mostrando una vez más que  la mezquindad y la avaricia son virtudes ineludibles de los que más tienen. En fin este capítulo pertenece a la próxima historia.
Ahora bien ¿Qué nos dejó la revolución de mayo?
La revolución de mayo nos dejó que el poder es la fuente de todos los males, transforma a ciertos sectores sociales y a las personas en seres materialistas, desquiciados, mezquinos, arrogantes y usureros donde solo piensan en ellos y su círculo cerrado. Pero como decía Michel Foucault siempre que exista el poder es porque del otro lado se está ejerciendo una resistencia; y como siempre existe para todo una excepción a la regla, destaco la figura de Manuel Belgrano, De  Juan José Castelli, los Patricios y la posterior figura del General Don José de San Martin, figuras que no cayeron en la tentación del poder y la concentración de la riqueza, pensando siempre en una Patria hermanada donde incluyera a los olvidados, a los maltratados, a los humillados y a los despojados.
Es un fecha importante si, destacamos cosas importantes sí, pero me temo mi querido lector que al menos para mí, hay muy poco para festejar ; porque si avanzamos en la historia tardamos, 6 años en proclamar nuestra independencia, 43 años bañados de sangre provocada por una guerra civil interna que nos permitiera proclamar una Constitución que contemple los derechos de todos;  independientemente a los sectores sociales y grupos étnicos al cual pertenecemos, 52 años en hacerle entender a Buenos Aires por las malas que la avaricia y la mezquindad no son buena que matan el alma y la envenenan. Y podemos seguir así hasta llegar a nuestros días y hacer un balance de nuestra realidad y sacar la conclusión de que lo que está a la derecha y a la izquierda de nuestro Dios Padre todo Poderoso,  nos lastima, nos separa, nos confronta, nos destruye, nos aniquila.
 Es el centro quizás como el horizonte; una verdadera utopía para nosotros los argentinos de poder caminar  hacia el aun sabiendo que nunca vamos a llegar y mucho menos poder contemplarlo, al menos de cerca, pero es lo que nos permite antes las dificultades que la vida nos presenta poder avanzar, proyectar y ser más humanos; y mientras caminamos sería bueno no hacerlo solos, tener la bendición que tuvieron las verdaderas figuras de mayo que extendieron sus  manos,  supieron mirar hacia los costados y hacia atrás y transitar este camino juntos y a la par con los menos privilegiados. Algo tan sencillo que todavía nosotros como argentinos nos pudimos aprender. 



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