Cavanagh rinde homenaje a la Mujer en “Las obreras”

Las obreras: reivindicación femenina y gremial ante el yugo opresor del capitalismo patriarcal y machista de principios de siglo en Argentina.

Cultura Leticia Garay 06 de marzo de 2018
las obreras cavanagh
Una escena de esta magnífica obra contextualizada en las lavanderías de lana de principios de siglo

Compañerismo, solidaridad y amor entre trabajadoras que se ayudan, ante los padecimientos de la injusticia, la descalificación y la opresión laboral, reflejada a través de la cuidada elaboración de  personajes típicos de la época, como la “vieja” o la “italiana”, que tocan las fibras más íntimas de nuestros corazones, ya que es la historia de parte de nuestras familias en su vertiente inmigratoria.

Una obra riquísima que sin lugar a dudas te invita a más, ya que la historia que narra es justamente la historia del sindicalismo argentino femenino, de sus inicios como reclamos legítimos ante una brutalidad del sistema y de la sociedad que marginaba y maltrataba a las mujeres.

Y sí, porque esos invisibilizados seres, eran las mujeres. Mujeres que no tenían voto, mujeres que ganaban menos que los hombres por tareas iguales o más forzadas aún, mujeres que además eran condenadas por sus propios maridos por tener que ir a trabajar, hecho mal visto desde el punto de vista machista de aquellos años.

En este cruel contexto, surgen los sindicatos llegados a la Argentina de la mano de los inmigrantes, quienes tenían ya bastante experiencia en reclamos laborales de la manos de la corriente anarquista y socialista europea, ante los embates de la explotación del capitalismo feroz, ejercido durante todo el período de la revolución industrial en aquel continente.

Y decimos mujeres “invisibilizadas” porque fueron parte protagónica en luchas sindicales donde pusieron el cuerpo ante las balas de la represión policial, para lograr conquistas laborales que hoy tenemos y que vivimos como algo totalmente natural, del mismo modo que los hombres y sin embargo, poco se dice de ellas en los libros de historia.

La musicalización escogida hace un recorrido de los clásicos himnos anarquistas y de canciones tradicionales clásicas que fueron utilizadas por los partidos de la época para transmitir sus ideas, como es el caso de: “Dónde vas con mantón de manila”, de la zarzuela: “La verbena de La Paloma” con letra original de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón, que luego fuera modificada por los anarquistas bajo el título: La verbena anarquista, de autor anónimo.

La pluma de María Elena Sardi, sin lugar a dudas es excelente para relatar esta historia en un guión que no tiene desperdicio y en una puesta en escena que logra mantener al público expectante de la mano del director Oscar Barotto.

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