Salmo vivo: Beatificación de Enrique Angelelli en La Rioja

Sociedad 27 de abril de 2019 Por
Asesinado durante la dictadura militar de 1976 junto a dos sacerdotes y un campesino. El Papa Francisco hizo su reconocimiento. Multitudes de fieles se congregan en La Rioja para honrar su incansable labor.
Enrique Angelelli

"La luz solidaria que fue tu obispado,
alumbra el camino de los olvidados.
Por los cuatro vientos que dan a la vida
tus pobres del mundo ¡¡avanzan cantando...!!"

Estas fueron parte de las estrofas del poema que Armando Tejada Gómez y Alberto Sbezzi le dedicaron a la obra del obispo en su momento.

Y porque todo llega en esta tierra. También llegó la Justicia al corazón del Iglesia, que hoy decide rendirle el adeudado homenaje a Monseñor Angelelli, quien dedicó su vida a la opción por los pobres.

Practicó la Doctrina Social de la Iglesia, el compromiso con la defensa de la libertad y dignidad de las personas. Su coherente accionar doctrinario le permitió acercarse a los pobres, a los obreros y campesinos, a los estudiantes y muchos religiosos, percibieron en él a un auténtico divulgador de la doctrina cristiana y lo acompañaron activamente en su proyecto de trabajo.

El 18 de julio de 1976 fueron secuestrados y asesinados en La Rioja los sacerdotes católicos Carlos de Dios Murias y Gabriel Longeville. Pocos días después, en Sañogasta, un grupo de tareas mató delante de su familia al campesino y militante católico Wenceslao Pedernera. Todos eran colaboradores directos del obispo riojano Enrique Angelelli. El 4 de agosto del mismo año, Angelelli falleció en un supuesto accidente carretero que, el 19 de julio de 1976, después de un largo proceso judicial el juez Aldo Morales dictaminó como homicidio premeditado, si bien no pudo identificar los responsables. El 4 de agosto de 2014, el Tribunal Oral Federal de La Rioja condenó a los militares Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como autores intelectuales del asesinato del obispo.

Y nadie mejor para retratarlo que un fragmento del poema de Pedro Casaldáliga que lo interpretó como ninguno.

PARA ENRIQUE ANGELELLI PASTOR DE TIERRA ADENTRO MÁRTIR PROHIBIDO

Caíste en el camino, desabrochando el Llano;
con los brazos abiertos en asumida Cruz.

Mientras agosto calcinaba el Odio
chapado en las guerreras.
Mientras la Iglesia echaba sus cerrojos prudentes,
negándose a la Muerte y la Resurreción.
Mientras sobre la Pampa quebraban sus relinchos los mil potros domados,
hijos del viento indómito,
y el gaucho Martín Fierro lloraba de vergüenza...
Patria de San Martín, libertadora un día,
triste llama celeste, tu bandera arriada...