Golpe de Estado en Venezuela

Internacionales 02 de mayo de 2019 Por
El periodista hace un análisis pormenorizado para entender lo que pasa en Venezuela, tras otro intento de golpe orquestado por la oposición, algunos militares y la anuencia de Estados Unidos.
Venezuela

-¿Fue un golpe de Estado?
Absolutamente sí. Ya desde el lenguaje que usa cada persona, cada medio, cada gobierno, cada periodista, se puede ver de qué lado de la vida se pone. No hay otra forma de llamar a lo de ayer en Venezuela que golpe de Estado, para los demócratas.

-¿Cuáles fueron los hechos?
A las 4 de la mañana, un grupo de militares sediciosos entraron a la base militar La Carlota, de Caracas y robaron ocho tanquetas y varias ametralladoras. NO tomaron la base, en ningún momento. Y se apostaron en el distribuidor Altamira, una autopista que pasa por la zona Este de Caracas, la de los barrios ricos y donde la oposición es fuerte. Otro grupo de militares sediciosos que custodiaba a Leopoldo López en su prisión domiciliaria lo liberó. A partir de ahí, el autoproclamado presidente Juan Guaidó y Leopoldo López se unieron a los militares golpistas y llamaron al golpe. Pero ese intento se fue desinflando y después del mediodía estaba ya derrotado. Leopoldo López pidió asilo primero en la Embajada de Chile y luego en la de España. Y unos 25 militares golpistas en la embajada de Brasil.

-¿Y el resto de los militares golpistas?
Participaron entre 80 y 100 militares. Pero sólo 25 asumieron su culpa y pidieron asilo. El resto dijo que fue llevado con engaños por sus superiores, pero que no sabían ni estaban con el golpe.

-¿Cuál fue el verdadero objetivo de lo de ayer?
Hipótesis uno. Una intentona, apostando más al golpe mediático que a otra cosa, para hacer creer dentro y fuera de Venezuela que era un movimiento más grande y fuerte de lo que en realidad era. Para que se sumaran movilizaciones y también otros militares.
Hipótesis dos. Generar un clima previo a las movilizaciones que habían previsto para hoy 1° de mayo y revitalizar a su base política que está bastante desmovilizada.
Hipótesis tres. Solamente liberar a Leopoldo López, condenado por otros intentos de golpe y crímenes de odio político y hasta ayer en prisión domiciliaria.
Hipótesis cuatro. Fue una acción de falsa bandera, mandaron al frente a Guaidó y a López, a un puñado de militares y a mucha gente de la oposición, con el objetivo de provocar una reacción desmedida del gobierno constitucional de Nicolás Maduro y así tener excusas para una invasión yanqui. Eso no sucedió, el gobierno neutralizó el golpe sin heridos prácticamente.
Hipótesis cinco. Generar un caos que luego conduzca a una guerra civil.

-¿Cuál fue el rol de Estados Unidos?
Fundamental. A las pocas horas el gobierno de Donald Trump salió a respaldar el golpe. El secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que había un avión listo en la pista del aeropuerto para llevarse a Maduro a Cuba. Luego dijo que Rusia había ordenado a Maduro quedarse. Una payasada.

-¿Por qué Estados Unidos está detrás del golpe?
No sólo por lo evidente, que son las reservas de petróleo y gas. También por una cuestión de política interna de Estados Unidos. El año que viene hay elecciones en Estados Unidos y Trump la tiene complicada para su reelección. En política exterior no puede mostrar ni un solo éxito. Quiso mostrar que domesticaba a Kim Yong Um, el presidente de Corea del Norte. Pero Corea del Norte sigue adelante con sus pruebas atómicas. Quiso derrocar a Bashar Al Assad en Siria y no pudo. Se peleó con la Unión Europea queriendo destruir el pacto nuclear con Irán. Necesita un triunfo en política exterior y por eso apuesta a derrocar a Maduro. Sería una mensaje claro para su base electoral de extrema derecha, sobre todo el exilio venezolano y cubano de Miami.

-¿Y cómo jugó Argentina?
Vergonzosamente, a la cola de los países golpistas. Atrás de Brasil, Chile y Colombia, principales espadas en Sudamérica del Imperio estadounidense. Se puede ser de derecha o de izquierda o del signo político que se quiera, pero lo vergonzoso es hacer el ridículo en política exterior, y destruir una tradición argentina. La doctrina Drago de no intervención en asuntos internos de otros países es por Luis María Drago, canciller de Julio Argentino Roca, presidente conservador y de derecha. Ahora, Macri y el canciller Faurie destruyen esa tradición. Más allá de ser un Régimen Neoliberal, el actual gobierno es ridículo y vergonzoso, también en política exterior.

-¿Fue el último fracaso golpista?
No lo creo, puede ser el último capítulo de la "temporada Guaidó", pero como en una serie de Netflix, vendrán otras temporadas golpistas, con otros nombres y otros métodos.

-¿Cuál es la solución para Venezuela?
Que surja una oposición seria, democrática, que se oponga al gobierno de Maduro con los argumentos que sean, pero con respeto a los límites de la ley y la democracia.

(*) Periodista, escritor e historiador cordobés