Gracias a la vida : "donar órganos es un acto extraordinario"

Salud y medio ambiente 13 de septiembre de 2019 Por
Edgardo Sorribes, de Cavanagh, compañero de ruta en las transmisiones deportivas del fútbol de la Liga de Canals, es sin dudas, un sobreviviente. Desde hace varios años, sus riñones dejaron de funcionar y la única salida era la posibilidad de realizarse un trasplante. Aquí toda su historia.
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Edgardo: “Donar órganos es dar vida. Dar vida es dar amor y esto es un acto extraordinario”

Edgardo Sorribes, de Cavanagh, compañero de ruta en las transmisiones deportivas del fútbol de la Liga de Canals, es sin dudas, un sobreviviente. Desde hace varios años, sus riñones dejaron de funcionar. La única salida era la posibilidad de realizarse un trasplante que finalmente logró.En entrevista con nuestro medio, narró sobre los momentos que le tocó atravesar, sobre la ansiedad del que espera y  destacó la importancia de la Ley Justina.


"Efectivamente un día, como quien no quiere la cosa, mis riñones dejaron de funcionar,enseguida ante las primeras consultas, supimos que era un estado terminal en algo que se llama órgano silencioso, es decir, no se siente dolor pero cuando se siente la afección, suele ser bastante tarde. Como ya dije, mi situación era terminal, por lo que tuve que depender y empezar a hacerme un tratamiento con una máquina de hemodiálisis para poder sobrevivir. Estuve casi 9 años en lista de espera para este trasplante, espera que se hacía eterna y las expectativas desaparecen, hasta que apareció la Ley Justina un 4 de julio del 2018 y llegaron una catarata de trasplantes que le salvaron la vida a mucha gente"


Kilómetros y sacrificio para tratarse

Como es habitual, a veces no dimensionamos lo unitaria que puede ser la Argentina, incluso a nivel desde las provincias hacia su propio interior, en cuanto hablamos del derecho de acceso a la salud. Así queda demostrado en la historia de vida de Edgardo, quien tuvo que recorrer grandes distancias para poder tratarse. Así lo describió:

"En un primer momento iba a Venado Tuerto tres veces a la semana: los lunes, miércoles y viernes, en tratamientos que duraban cuatro horas. Tenía el primer turno, de las 5.45h (a.m) por lo que a las 4.30h, ya desde casa, tenía que ponerme en movimiento. Primero viajaba en remis y después en auto particular, para cerca de las 5h, emprender el viaje de regreso.

El proceso de conexión a la máquina consiste en un par de agujas que entran a una vena, la sangre pasa por la máquina  y vuelve a ingresar al cuerpo. La máquina cumple la función del riñón durante 48 horas. Es un proceso violento, estresante, se pueden producir cuadros de tensión arterial, fatiga, mareos, cansancio, esto sucede porque el cuerpo está sometido a cuestiones antinaturales pero es la única chance de sobrevida. Después llega el proceso de desconexión y regresar a casa para llegar tipo 12.30h y tratar de que sea un día medianamente normal"

La Ley Justina

"Sabía que no había donante vivo, que tenía que esperar un donante cadavérico. Antes de la Ley Justina la cantidad de donantes en el país era muy escasa y estaba muy por debajo de la media de otros países, por mitos, por miedo, la gente no donaba e iban pasando los años y las esperanzas se derrumbaban,pero bueno por suerte, el día llegó y acá estoy peleándola día a día, tratando de acercarnos a la normalidad"

“Cuando las esperanzas se iban diluyendo, me llamaron: hay un riñón para vos en Rosario”

"Hay una lista de espera para ser trasplantado que se modifica día a día, hoy podés estar primero y mañana en el puesto 80. Si aparece el órgano se analiza la compatibilidad del paciente, el estado físico, la edad, el tiempo que se está haciendo diálisis, entre otras cuestiones para ver si podés ser uno de los posibles receptores del mismo. Personalmente una sola vez había ingresado en un operativo pero después, finalmente no pudo concretarse. Esta vez y cuando las esperanzas se iban diluyendo viajando y regresando de hacerme las diálisis  suena el teléfono y al ver de donde provenía la llamada, atiendo y me dicen: entraste en operativo, estás primero en la lista, hay un riñón para vos en Rosario. Me comuniqué con mi mujer los dos llegamos a casa casi juntos, armamos unos pocos trapos en medio de lágrimas de felicidad y en un rato con un montón de preguntas y sensaciones en la cabeza, estaba en viaje al Sanatorio Parque en Rosario..."

Por último concluye diciendo:

"Estoy muy agradecido a la jefa de pre y post trasplante Cristina Vázquez y a todos los médicos y colaboradores que participaron en la operación que duró cerca de 3 horas, por suerte y con mucha fe y la bendición del supremo, hoy puedo ser uno de los casi 1100 trasplantes renales desde la Ley Justina hasta hoy. Donar órganos es dar vida y dar vida es dar amor y es un acto extraordinario, no piensen en mí que tengo casi 60 años, piensen en pibes de 9, 15, 18,20 años que están necesitando un órgano para ser trasplantados y están en la lista de espera para poder salvar la vida, la lucha continúa y no debemos bajar los brazos".