8 de marzo, día internacional de la Mujer Trabajadora

Sociedad 07 de marzo de 2018 Por
En un contexto donde la desvalorización y la banalidad hacia los sindicatos y sus representantes se fogonea en los medios hegemónicos que construyen la realidad imponiendo su agenda, surge un #8M cargado de significantes que tiene una historia, justamente basada en la lucha por la conquista de los derechos laborales.
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Fenia Chertkoff, maestra, pedagoga, intelectual y activista política por los derechos laborales femeninos en la Argentina.

Es que el día internacional de la mujer, se relaciona directamente a la historia de los gremios y con ellos, al reclamo de derechos laborales básicos como el descanso en los días domingo, la igualdad de remuneración económica con respecto al hombre y  mejoras en las condiciones de salubridad dentro de las fábricas.

La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en  el año 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York, en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron, ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. 

 El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer, fue estipulado por la ONU y conmemora así, la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

La Argentina como país de albergue de un montón de inmigrantes, también tiene su correlato en esta historia y una protagonista esencial fue Fenia Chertkoff,intelectual, pedagoga y activista política rusa, inmigrante nacida en Odesa en 1869 y nacionalizada argentina, cuyos méritos en nuestra historia vale conocer.

Luego de haber estado en Entre Ríos, vino a vivir a Buenos Aires a la casa de Enrique Dickmann, donde contrajo matrimonio con Nicolás Repetto, militante del Partido Socialista. 

En 1903 participó como delegada en congreso del Partido Socialista, donde propuso entre otras cuestiones, la igualdad de género, la igualdad ante la ley para hijos legítimos e ilegítimos, la promulgación de una ley de divorcio e investigación de la paternidad.

El 19 de abril de 1920 fundó el Centro Socialista Femenino y la Unión Gremial Femenina, junto a sus hermanas y con Gabriela Laperriére y Raquel Mesina. Participó en las primeras huelgas de los obreros y en la organización gremial de las trabajadoras de distintos rubros, tales como telefónicas, textiles, del comercio y de las fábricas de alpargatas, contribuyendo con su accionar a la sanción de leyes para el descanso dominical.

Denunció también la explotación laboral a la que eran sometidos los menores de edad en industrias como la fosforera o la tabacalera, las malas condiciones de salubridad de las fábricas y las extensas jornadas laborales. Falleció en Buenos Aires, el 31 de mayo de 1927, a los 59 años de edad.