Inclusión laboral y cuidado: principales actividades en 855 centros comunitarios

0
Se trata de espacios creados conforme a los intereses de cada barrio
Se trata de espacios creados conforme a los intereses de cada barrio.

Huertas, capacitación en oficios, trabajo ambiental, cuidado y actividades para las infancias, producción con materia prima local, asesoramiento en casos de violencia de género y a personas con discapacidad, atención de la salud y hasta cursos de peluquería y confección de juguetes son algunas de las propuestas que ofrecen los 855 Centros de Inclusión Comunitaria (CIC) diseminados en todo el país.

Se trata de espacios creados conforme a los intereses de cada barrio: los vecinos y los referentes municipales y provinciales discuten, diseñan y ponen en marcha «actividades para el desarrollo humano, según las demandas y necesidades locales», bajo el programa «Participar en Comunidad» de la Subsecretaría de Desarrollo Humano del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Las políticas de cuidado (géneros, niñeces y adolescencias) y la inclusión laboral (capacitación y fortalecimiento de proyectos productivos, emprendimientos, huertas comunitarias y economía social) son el interés prioritario en los territorios, de acuerdo con una encuesta realizada días atrás por la Subsecretaría en los 855 Centros del país.

A modo de balance al cumplirse 40 años de democracia, desde el primer centro creado en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1987, estas políticas sociales crecieron en el 2004 de la mano de la entonces ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner

Con una impronta de «recuperación de derechos, generación de trabajo y participación comunitaria», la sociedad civil va planificando las políticas locales a través de mesas de «participación, articulación y gestión», explicó a Télam Laura Berardo, subsecretaria de Desarrollo Humano.

Es una forma de «pensar colectivamente qué necesita el territorio», «resignificar» la participación ciudadana y convertirla en «referente del Estado en los barrios», algo esencial -sobre todo- en puntos alejados de los grandes centros urbanos del país.

Se trata de una nueva mirada sobre las políticas públicas, en la cual «la comunidad no puede ser mera receptora de programas», apuntó la funcionaria.

A modo de balance al cumplirse 40 años de democracia, desde el primer centro creado en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1987, estas políticas sociales crecieron en el 2004 de la mano de la entonces ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y mostraron su pico de territorialidad en el 2015, bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se alcanzó el número de 847 espacios comunitarios en la mayoría de las provincias.

Las polticas de cuidado gneros nieces y adolescencias y la inclusin laboral son los principales focos de atencin
Las políticas de cuidado (géneros, niñeces y adolescencias) y la inclusión laboral son los principales focos de atención.

Desde el 2020 hasta la actualidad -luego del Gobierno de Mauricio Macri en el que los CIC quedaron desfinanciados o directamente abandonados- fueron reimpulsados más de «200 convenios, a través de municipios y organizaciones comunitarias, para equipamiento, cuidados ambientales, reciclado, inclusión tecnológica, fortalecimiento deportivo y cultural, soberanía alimentaria y temáticas indígenas, entre otras», desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, apuntó la funcionaria.

La gestión estuvo hasta ahora enfocada en potenciar esos espacios con la idea de contribuir a la construcción de la «Argentina federal que queremos», sintetizó Berardo y detalló que «en los últimos 4 años debieron refuncionalizarse o construirse casi desde cero los centros de Quilmes, San Vicente (Buenos Aires); Humahuaca (Jujuy); Telén (La Pampa); Lavalle y Tunuyán (Mendoza); y Rivadavia (San Juan).

«La misma sociedad, en la búsqueda de acceder a derechos, va proponiendo participativamente. Así construimos el programa Participar en Comunidad para referenciar a estos CIC en los territorios, articuladamente con el Estado nacional, los provinciales y los municipales porque el objetivo es trabajar interjurisdiccionalmente», explicaron desde la subsecretaría de Desarrollo Humano.

El primer centro fue creado en Ro Gallegos Santa Cruz en 1987
El primer centro fue creado en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1987.

Durante la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus, los CIC cumplieron tareas de asistencia alimentaria y realización de hisopados e incluso unos 50.000 trabajadores comunitarios fueron reconocidos por el presidente Alberto Fernández. Acceso tecnológico para adultos mayores, inserción de niños y adolescentes en la escolaridad y difusión de medidas preventivas fueron roles clave desarrollados en los barrios.

Ya sin la crisis epidemiológica, los centros incorporaron actividades novedosas. Por ejemplo, el CIC del barrio salteño llamado Solidaridad ofreció cursos de peluquería, con ceremonia de entrega de certificados y desfile de alumnos incluido, además de haber desarrollado muestras y exposiciones de tejidos y juguetes confeccionados allí, como los amigurumi (pequeños peluches de hilo).

En Lomas de Zamora, en el CIC 17 de noviembre, se pusieron en marcha acciones ambientales y sustentables (huertas, composteras comunitarias y cartelería explicativa sobre recursos naturales) en un barrio conformado tras una toma de vecinos y que hoy ya está urbanizado.

A 40 aos de democracia creemos que estos espacios de asistencia y participacin permiten ampliar derechos explica Laura Berardo
«A 40 años de democracia creemos que estos espacios de asistencia y participación permiten ampliar derechos» explica Laura Berardo.

Pero además, la línea histórica de los centros, deja ver otras conquistas, como el hecho de que el actual intendente de La Quiaca, el bioquímico Blas Gallardo, fue integrante de la Mesa de Gestión del CIC, desde donde motorizó la construcción de centros vecinales y polideportivos años antes de ser elegido, en el 2019.

También se destacan los centros comunitarios santacruceños, que cuentan -cada uno- con su propio «nodo productivo», además del «abordaje social y sanitario»; el CIC de Cañuelas, que desarrolló una radio comunitaria para grupos juveniles y el de General Rodríguez, donde las mujeres organizaron «capacitaciones menstruales» para la comunidad.

«A 40 años de democracia creemos que estos espacios de asistencia y participación permiten ampliar derechos y acceder a las políticas públicas con pleno protagonismo de quienes habitan las comunidades en donde se encuentran insertos, generando propuestas para desarrollarlas y cuidando a quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad, pues la democracia permitió fortalecer la participación popular», analizó Berardo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *